Debido al daño que puede ocasionar la radiación, no se debe permitir ninguna exposición innecesaria. El principio que gobierna la protección radiológica en caso de exposición se conoce con el nombre de ALARA (as low as reasonably achievable) que se traduce como: “Tan bajo como sea razonablemente posible“. Las recomendaciones fijan límites en la dosis máxima que pueden recibir los trabajadores cuya actividad implica la exposición a la radiación. Estos “trabajadores de la radiación” son los médicos radiólogos, enfermeras, radioterapeutas y los técnicos que les ayudan en la práctica de su profesión. Los mismos deben estar protegidos con artículos de protección Radiológica (Mandiles, Collarines, Lentes y escudos o Mamparas).